#Cuarentena , 15/3-23/4 2020
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"Colas e histeria en los supermercados de Madrid ante el coronavirus: “Esto parece la guerra”. HuffPost. 10/3/20
"Supermercados llenos y escuelas vacías: las consecuencias del coronavirus, en imágenes". Público. 10/3/2020
"Mercadona y más de una decena de otros supermercados se vacían ante la alarma social por el coronavirus". La Vanguardia. 10/3/2020
#Cuarentena es un proyecto que inicio tras la alarma que se genera por el abastecimiento de comida con la proliferación del COVID-19 y ante la idea de un confinamiento sine die.
Cuarenta días, cuarenta imágenes de alimentos y bebidas que formarían parte de mi dieta. Esa fue la idea, un juego para romper con la rutina diaria, confinada y aislada. Que no inactiva. En realidad, 41 imágenes porque un día -sobrepasada de más-, decidí saltarme una norma del confinamiento, aunque fuera propia.
Nuevas creaciones culinarias para aprovechar al máximo los alimentos de los que disponía; cenas escuetas con pocas ganas de comer y menos de cocinar; celebraciones como el día del Padre con galletas y brindis telemáticos; letras en taza que saben a versos para celebrar el día de la Poesía; "Sin vermú no hay alegría"; platos tradicionales que dan juego para varios días; chocolate en días de lluvia para calentar el cuerpo y el alma; platos de pobres que saben a manjares de ricos; la inclusión del Paracetamol en mi dieta; buenas intenciones para llevar una vida más saludable; el arroz en domingo; caprichitos dulces para sobrellevar la cuarentena; infusiones para mantener la calma; buñuelos por Semana Santa y huevo sin mona; los gazpachos que un día me dejó mi madre en el ascensor; mi microcosmos en una sopa de estrellas con meteorito incluido; las ganas de beberse el Sol; sesión de cine y palomitas; rollitos de mistela típicos por Santa Faz -fiesta local alicantina- acompañados lectura para festejar así el día del Libro como se merece.
Y toda esa preocupación e interés de madres y abuelas porque nos alimentemos bien rondando por mi cabeza... ¡Si mi yaya tuviera redes sociales! Se hubiera ahorrado preguntarme cada día -como tantas madres y abuelas- "¿qué has comido hoy?". Bueno, mejor así. Y que me siga preguntando por muchos días y muchos años. ¡Salud!










































